Somos un estudio floral con un hecho diferencial, cultivamos nuestra propia flor desde la semilla hasta el arreglo final de manera orgánica, artesanal y estrictamente de temporada.


hemos convertido nuestra pasión por las plantas en un refugio de creatividad
Lorea tiene una formación artística y una larga trayectoria en el mundo de la moda, donde trabajó durante años como diseñadora de estampados textiles. Dibujó innumerables flores para tejidos, y fue así como empezó a observarlas con atención, a identificarlas y a ponerles nombre. Familiarizada con sus formas y colores, la exploración del diseño floral surgió de manera natural.
Lo que verdaderamente le inspira es el tiempo que exige el cultivo, el gesto de recoger las flores en el momento justo y el traslado al estudio, donde todo se transforma. Ese tiempo lento, consciente, de mirada serena, es el que define su manera de crear.
Como florista, se ha formado en la Escola de Disseny Floral de Barcelona. Hoy, lejos de la ciudad, su trabajo conecta con el ritmo de la naturaleza y con una sensibilidad estética heredada del mundo textil. Además, la cerámica ocupa un lugar importante en su práctica artística y para Flora et Labora diseña jarrones especiales que dialogan con los arreglos florales.
La pasión de Imanol por las plantas comenzó con sus paseos en busca de orquídeas silvestres y flores endémicas en las montañas de su querida Alta Garrotxa. Siempre ha acompañado estas salidas con libros, combinando el conocimiento teórico con la experiencia directa en la tierra. Estudió un grado superior en Medio Ambiente, pero la experiencia no fue positiva, por lo que, al margen de las instituciones, ha encontrado en sus jardines un espacio de aprendizaje y exploración. Lo que realmente le motiva es el asombro, la perplejidad y la curiosidad por un mundo vegetal que cambia cada día y siempre está en movimiento. Salir cada mañana con su café para saludar a sus plantas y observar los cambios imperceptibles que ha habido del día anterior, es algo que le hace inmensamente feliz.
"ora et labora"
Benito de Nursia, impulsor de la vida monástica en Occidente, enseñó que el más alto grado de desarrollo y la vida contemplativa no son incompatibles con el trabajo manual. De hecho, la concentración y el cuidado de un trabajo artesanal son, de alguna manera, una forma de meditación.
De la regla esencial benedictina "Ora et Labora", surgió la inspiración para el nombre de nuestro proyecto de cultivo de flores de temporada, Flora et Labora. La sentencia transmitía de inmediato todo lo que queríamos comunicar, ya que resume perfectamente la relación entre el trabajo, la vida, la pasión y la Belleza que perseguimos en lo que hacemos.
afflatus: el “soplo” de inspiración
Nuestra aproximación al diseño floral bebe de distintas fuentes de inspiración. Por supuesto, la Naturaleza es nuestra gran guía y punto de partida y es por eso que cultivamos nuestras flores y exploramos constantemente el mundo de la botánica, para reinventar nuestra manera de trabajar. Procuramos alejarnos de lo convencional, de las flores que encontramos en muchas floristerías, con las mismas formas, colores y tallos, muchas veces flores sin olor. Para nosotros, si el oficio no tiene una visión integral y las flores pierden su significado, nuestro trabajo deja de tener sentido.
Pero no limitamos nuestra búsqueda en el mundo natural. También nos nutren la creación humana, el arte, la arquitectura, la filosofía o la literatura. Toda nuestra inspiración proviene de caminos distintos que convergen en un mismo punto: la búsqueda de la belleza.
El termino latin Afflatus significa “soplo” o “aliento” y se utilizaba para describir la inspiración divina que llega al artista o creador. En el Renacimiento, se concebía como un impulso exterior que despierta la imaginación de poetas, artistas y músicos, guiándolos a producir obras que trascienden la capacidad humana ordinaria. Era visto como un don que brota de la contemplación de la naturaleza, de lo sublime y de lo trascendente, un momento en que la creatividad se siente como un soplo que viene de lo divino.
de cómo empezamos
2017
Nuestro amor por las plantas está ligado a nuestra llegada a Beget. En 2017 alquilamos un pequeño refugio en este rincón del Pirineo oriental, al que subíamos cada fin de semana.
Los paisajes que nos rodeaban, con sus montañas y valles, fueron el primer despertar a la fascinante biodiversidad del lugar. Durante los primeros años, recorrimos los caminos de la Alta Garrotxa en busca de especies que nos sorprendieran por su singularidad o historia, y así, sin darnos cuenta, fuimos aprendiendo sobre las comunidades vegetales.
2020
Durante la pandemia del COVID en 2020, decidimos mudarnos al pueblo, viendo la crisis global como una oportunidad para replantear nuestras vidas y buscar un nuevo horizonte fuera de la ciudad. Al explorar la Alta Garrotxa, nos dimos cuenta de la importancia de entender el mundo vegetal para conectar con el territorio que habíamos elegido como hogar, lo que nos ayudó a comprender mejor los suelos y el clima.
Entre nuestros descubrimientos, encontramos comunidades de tejos (Taxus baccata) y más de 20 variedades de orquídeas silvestres. Sin embargo, uno de los momentos más especiales fue el hallazgo de las plantas endémicas, que son aquellas que solo crecen en un lugar específico, lo que nos pareció algo mágico.
2022
En 2022 nos mudamos al Mas de Can Batlle, una masía del S.XVI que restauramos a lo largo de un año. Seducidos por la literatura del jardín como metáfora de paraíso, comenzamos a diseñar nuestro primer parterre influenciados por la jardinería naturalista, una filosofía que busca la armonía entre el entorno natural y el humanizado.
Bajo esta visión del paisajismo, las fronteras entre la naturaleza y el jardín se desvanecen, creando un espacio donde ambos mundos conviven. La pasión que despertó el cultivo de plantas, sembró en nuestros corazones la semilla de lo que más tarde acabaría siendo FEL.
2023
Este año creamos nuestro primer jardín dedicado exclusivamente a flores de corte, lo que nos hizo darnos cuenta de la realidad del sector floral en el país. Descubrimos que hay pocos productores y que, en su mayoría, cultivan flores alejadas de la estética romántica que representa para nosotros la jardinería.
Decidimos emprender un proyecto integral donde cada etapa, desde la semilla hasta el arreglo final, pasara por nuestras manos. Cultivamos variedades poco comunes, propias del paisaje local, en busca de flores, hierbas y ramas que transmitieran la esencia del entorno. Aunque fue un año de frustraciones y aprendizajes, también marcó el momento en que Flora et Labora se convirtió en una realidad.
2024
Con todo el bagaje acumulado, las ganas, energía, esperanza y predisposición, en 2024 decidimos que íbamos a lanzarnos de lleno en nuestro proyecto de cultivo de flores para el diseño y arreglo floral.
Abandonamos todas nuestras antiguas responsabilidades, proyectos, trabajos y nos dedicamos en exclusiva a crear la marca, a cuidar de los jardines y a desarrollar en profundidad Flora et Labora.
cultivamos con respeto, diseñamos con propósito

